Manifiesto de la séptima vigilia de oración por quienes sufren la crisis

19.04.2015 06:23

MANIFIESTO DE PASTORAL DEL TRABAJO, CÁRITAS DIOCESANA, DELEGACIÓN DE APOSTOLADO SEGLAR, DELEGACIÓN DIOCESANA DE MIGRACIONES, EPPOS (EQUIPOS PARROQUIALES DE PASTORAL OBRERA), HOAC (HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA), JOC (JUVENTUD OBRERA CRISTIANA), HHT (HERMANDADES DEL TRABAJO) Y JUSTICIA Y PAZ, TODAS ELLAS DE LA DIÓCESIS DE MADRID

     19 de abril de 2015

Nuestra séptima vigilia de oración por quienes sufren la crisis nos ha revelado que el paro no es un problema que sufre solo el hermano desempleado sino que aqueja a toda la humanidad. Reconocernos en el hermano desempleado significa humildad, modestia y pudor con quien sufre el paro, la precariedad o un trabajo indecente y valentía frente a quienes viven en el lucro, la codicia, la opulencia y la corrupción.

En nuestra velada hemos visto la luz de la creación de empleo y la caída del paro. Observamos con angustia la sombra de la consolidación del precariado en España. Lamentamos las tinieblas del paro de larga duración y de tantas y tantas familias sin empleo y sin ingresos. Aunque miramos con esperanza, prevemos un futuro de incertidumbre.

A partir de una lectura creyente de esta realidad, no queremos clavar culpas en los corazones de las víctimas ni sumirnos en la resignación o el escepticismo. Sabemos que todo es según el dolor con que se mira. Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

No queremos vivir en una cultura del descarte, como dice el papa Francisco, donde fácilmente hacemos sobrar personas. No deseamos construir un mundo dividido entre los que sobran y los escogidos. No renunciamos a una mirada utópica. No vamos a olvidar a nuestro hermano y vamos a buscarlo.

Hemos llegado a este mundo sin nada y sin nada lo dejaremos. Anhelamos derrochar solidaridad a lo largo de toda nuestra vida y movilizarnos pacíficamente en la reivindicación de un trabajo decente y en la denuncia de las políticas injustas y empobrecedoras. Sabemos que va Dios mismo en nuestro mismo caminar.

Nos comprometemos a defender la justicia y la dignidad, el derecho de todos los seres humanos a una vida digna y segura. Queremos escuchar el grito de sufrimiento y dolor de las personas paradas y empobrecidas por corrupciones escandalosas. Reivindicamos la honestidad para toda la vida social.

Nos proponemos repartir lo que tenemos y recrear nuestro mundo, huir de la codicia. Anhelamos construir comunidad con los empobrecidos, compartir trabajos, tareas y bienes, atender necesidades.

Queremos reconocernos en el hermano desempleado.