Contra la Apropiación Política de los Valores Cristianos - Nota de Justicia y Paz Portugal

Contra la Apropiación Política de los Valores Cristianos
 
Nota de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de Portugal
 
Considerando la situación actual en Portugal, la Comisión Nacional de Justicia y Paz advierte sobre los riesgos de la instrumentalización de los valores cristianos con fines políticos.
 
Esta instrumentalización no es inédita. En los últimos tiempos, hemos presenciado la asociación de partidos y movimientos con los valores de las comunidades cristianas, explotando causas como la defensa del derecho a la vida intrauterina o la defensa de la exhibición de belenes en espacios públicos, promoviendo simultáneamente la discriminación y el discurso de odio. Esta estrategia busca captar a los votantes que priorizan estos temas y que, por ello, tienden a relativizar otras posturas políticas, incluso cuando contradicen las verdades del Evangelio.
 
Las iglesias cristianas y sus fieles deben ser conscientes de su importante papel al denunciar con valentía y distanciarse claramente de todo aquello que pervierta el valor fundamental del amor al prójimo.
 
La política, como máxima expresión de caridad y orientada a la construcción del bien común, no debe promover el odio ni la división. Ni siquiera la lucha por la vida ni la defensa de la identidad cristiana pueden implicar, para un cristiano, ignorar las verdades del Evangelio y la doctrina social que de él emana. Dado que la fe cristiana se fundamenta en la dignidad inviolable de la persona y la fraternidad universal, la defensa de estas causas no puede disociarse de los ideales de solidaridad, verdad, justicia y paz sin corromperse.
 
Es en este horizonte que debe situarse el compromiso cristiano en la vida pública. Es imperativo mantener un espíritu crítico y rechazar las políticas que destruyen los vínculos sociales y generan injusticias. La Comisión insta a un compromiso serio y comprometido con los valores democráticos, la defensa inquebrantable de los derechos humanos, la protección de los más pobres, la cohesión social, la cooperación entre los pueblos y las políticas orientadas al desarrollo integral de todos. En esto debe basarse el verdadero radicalismo de quienes se comprometen con el Evangelio.
 
Lisboa, 27 de enero de 2026
 
[Traducción de Javier Alonso]
Comisión Nacional de Justicia y PazContra la Apropiación Política de los Valores Cristianos

Nota de la Comisión Nacional de Justicia y Paz

Considerando la situación actual en Portugal, la Comisión Nacional de Justicia y Paz advierte sobre los riesgos de la instrumentalización de los valores cristianos con fines políticos.

Esta instrumentalización no es inédita. En los últimos tiempos, hemos presenciado la asociación de partidos y movimientos con los valores de las comunidades cristianas, explotando causas como la defensa del derecho a la vida intrauterina o la defensa de la exhibición de belenes en espacios públicos, promoviendo simultáneamente la discriminación y el discurso de odio. Esta estrategia busca captar a los votantes que priorizan estos temas y que, por ello, tienden a relativizar otras posturas políticas, incluso cuando contradicen las verdades del Evangelio.

Las iglesias cristianas y sus fieles deben ser conscientes de su importante papel al denunciar con valentía y distanciarse claramente de todo aquello que pervierta el valor fundamental del amor al prójimo.

La política, como máxima expresión de caridad y orientada a la construcción del bien común, no debe promover el odio ni la división. Ni siquiera la lucha por la vida ni la defensa de la identidad cristiana pueden implicar, para un cristiano, ignorar las verdades del Evangelio y la doctrina social que de él emana. Dado que la fe cristiana se fundamenta en la dignidad inviolable de la persona y la fraternidad universal, la defensa de estas causas no puede disociarse de los ideales de solidaridad, verdad, justicia y paz sin corromperse.

Es en este horizonte que debe situarse el compromiso cristiano en la vida pública. Es imperativo mantener un espíritu crítico y rechazar las políticas que destruyen los vínculos sociales y generan injusticias. La Comisión insta a un compromiso serio y comprometido con los valores democráticos, la defensa inquebrantable de los derechos humanos, la protección de los más pobres, la cohesión social, la cooperación entre los pueblos y las políticas orientadas al desarrollo integral de todos. En esto debe basarse el verdadero radicalismo de quienes se comprometen con el Evangelio.

Lisboa, 27 de enero de 2026

Comisión Nacional de Justicia y PazNota de la Comisión Nacional de Justicia y Paz

Considerando la situación actual en Portugal, la Comisión Nacional de Justicia y Paz advierte sobre los riesgos de la instrumentalización de los valores cristianos con fines políticos.

Esta instrumentalización no es inédita. En los últimos tiempos, hemos presenciado la asociación de partidos y movimientos con los valores de las comunidades cristianas, explotando causas como la defensa del derecho a la vida intrauterina o la defensa de la exhibición de belenes en espacios públicos, promoviendo simultáneamente la discriminación y el discurso de odio. Esta estrategia busca captar a los votantes que priorizan estos temas y que, por ello, tienden a relativizar otras posturas políticas, incluso cuando contradicen las verdades del Evangelio.

Las iglesias cristianas y sus fieles deben ser conscientes de su importante papel al denunciar con valentía y distanciarse claramente de todo aquello que pervierta el valor fundamental del amor al prójimo.

La política, como máxima expresión de caridad y orientada a la construcción del bien común, no debe promover el odio ni la división. Ni siquiera la lucha por la vida ni la defensa de la identidad cristiana pueden implicar, para un cristiano, ignorar las verdades del Evangelio y la doctrina social que de él emana. Dado que la fe cristiana se fundamenta en la dignidad inviolable de la persona y la fraternidad universal, la defensa de estas causas no puede disociarse de los ideales de solidaridad, verdad, justicia y paz sin corromperse.

Es en este horizonte que debe situarse el compromiso cristiano en la vida pública. Es imperativo mantener un espíritu crítico y rechazar las políticas que destruyen los vínculos sociales y generan injusticias. La Comisión insta a un compromiso serio y comprometido con los valores democráticos, la defensa inquebrantable de los derechos humanos, la protección de los más pobres, la cohesión social, la cooperación entre los pueblos y las políticas orientadas al desarrollo integral de todos. En esto debe basarse el verdadero radicalismo de quienes se comprometen con el Evangelio.

Lisboa, 27 de enero de 2026

Comisión Nacional de Justicia y Paz
Nota de la Comisión Nacional de Justicia y Paz
 
Considerando la situación actual en Portugal, la Comisión Nacional de Justicia y Paz advierte sobre los riesgos de la instrumentalización de los valores cristianos con fines políticos.
 
Esta instrumentalización no es inédita. En los últimos tiempos, hemos presenciado la asociación de partidos y movimientos con los valores de las comunidades cristianas, explotando causas como la defensa del derecho a la vida intrauterina o la defensa de la exhibición de belenes en espacios públicos, promoviendo simultáneamente la discriminación y el discurso de odio. Esta estrategia busca captar a los votantes que priorizan estos temas y que, por ello, tienden a relativizar otras posturas políticas, incluso cuando contradicen las verdades del Evangelio.
 
Las iglesias cristianas y sus fieles deben ser conscientes de su importante papel al denunciar con valentía y distanciarse claramente de todo aquello que pervierta el valor fundamental del amor al prójimo.
 
La política, como máxima expresión de caridad y orientada a la construcción del bien común, no debe promover el odio ni la división. Ni siquiera la lucha por la vida ni la defensa de la identidad cristiana pueden implicar, para un cristiano, ignorar las verdades del Evangelio y la doctrina social que de él emana. Dado que la fe cristiana se fundamenta en la dignidad inviolable de la persona y la fraternidad universal, la defensa de estas causas no puede disociarse de los ideales de solidaridad, verdad, justicia y paz sin corromperse.
 
Es en este horizonte que debe situarse el compromiso cristiano en la vida pública. Es imperativo mantener un espíritu crítico y rechazar las políticas que destruyen los vínculos sociales y generan injusticias. La Comisión insta a un compromiso serio y comprometido con los valores democráticos, la defensa inquebrantable de los derechos humanos, la protección de los más pobres, la cohesión social, la cooperación entre los pueblos y las políticas orientadas al desarrollo integral de todos. En esto debe basarse el verdadero radicalismo de quienes se comprometen con el Evangelio.
 
Lisboa, 27 de enero de 2026
 
Comisión Nacional de Justicia y Paz