DISCURSO DEL PAPA LEÓN XIV A LOS PARTICIPANTES EN EL ENCUENTRO PROMOVIDO POR EL CENTRO NACIONAL ITALIANO DE TRASPLANTES

Discurso completo

Síntesis

Ojos abiertos

«San Juan Pablo II, en la  Encíclica Evangelium vitae, recordó que entre los gestos que alimentan la cultura de la vida «merece especial reconocimiento la donación de órganos realizada de manera éticamente aceptable» (n. 86). Se trata, de hecho, de una acción que une la generosidad del don a la responsabilidad moral que lo acompaña. El  Catecismo de la Iglesia Católica afirma, a su vez, que «la donación de órganos después de la muerte es un acto noble y meritorio, que debe ser alentado como manifestación de solidaridad generosa» (n. 2296), ricordando al mismo tiempo la necesidad del consentimiento y el respeto a la dignidad de la persona. Hay que estar siempre atentos para evitar cualquier forma de mercantilización del cuerpo humano y garantizar criterios justos y transparentes en los trasplantes.

«La medicina de los trasplantes nos recuerda que la relación de cuidado, de confianza y de responsabilidad mutua constituye una condición indispensable para que el trasplante pueda realizarse. La posibilidad misma de salvar vidas a través de los trasplantes depende, de hecho, de la generosidad de los donantes»

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Corazón sensible

 

«El Papa Francisco ha subrayado que la donación no se agota en su utilidad social, por muy importante que sea, sino que se configura como expresión de la fraternidad universal. Además, ha reiterado que debe seguir siendo un acto gratuito, capaz de dar testimonio de una cultura de la ayuda, del don, de la esperanza y de la vida. Es un llamado más que valioso en una época en la que todo corre el riesgo de ser evaluado según la lógica del precio, de la eficiencia o del interés.

«Aprovecho a mi vez esta ocasión para alentar la investigación científica, que sigue abriendo perspectivas importantes para la medicina de los trasplantes. Esta está llamada a desarrollar soluciones cada vez más eficaces para responder a la necesidad de órganos y a las necesidades de los pacientes, en un contexto en el que la demanda sigue superando con creces la disponibilidad. Es necesario que ese compromiso vaya siempre acompañado de una reflexión responsable, para que el progreso científico siga orientado al bien integral de la persona y al respeto de su dignidad»

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Mano pronta

«Por último, animo a las instituciones y al mundo del voluntariado a continuar con la labor de información y sensibilización, para que pueda crecer una cultura de la donación cada vez más consciente, libre y compartida, capaz de reconocer en este gesto un signo de solidaridad, de fraternidad y de esperanza»

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