DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN RACIAL- UNA SOLA RAZA: LA HUMANA
UNA SOLA RAZA: LA RAZA HUMANA
Hoy, 21 de marzo, celebramos, un año más, el DIA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN RACIAL, instituido en 1966 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, para conmemorar que, en esa misma fecha en 1960, la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra la ley de pases del apartheid, en Sudáfrica.
Unos meses antes de esta proclamación, el 21 de diciembre de 1965, la Asamblea General ya había adoptado la CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN RACIAL y afirmaba: “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia, basadas en motivos de raza, color, linaje u origen, que tenga por objeto o por resultado, anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales”. Un paso histórico en el afán mundial por erradicar esta lacra.
La celebración del 21 de marzo de este año gira en torno al tema: “60 años de la Convención contra el racismo: avances y logros en la lucha contra la discriminación racial”, invitando a reflexionar sobre los avances logrados y los retos que aún tenemos por delante. Es el momento de reafirmar nuestro compromiso por la igualdad entre todas las personas, una de las señas de identidad de esta Comisión de Justicia y Paz. La Convención está ahora a punto de ser ratificada a nivel universal, pero aún quedan muchos retos por solucionar respecto a la injusticia que sufren muchas personas, a causa del color de su piel.
La Asamblea General de Naciones Unidas reitera que todos los seres nacen libres e iguales en dignidad y derechos y que todas las doctrinas de superioridad racial son científicamente falsas, moralmente condenables, socialmente injustas y peligrosas, al igual que las teorías con que se pretende determinar la existencia de razas humanas separadas y que, por tanto, la prohibición de la discriminación de cualquier tipo, ya sea por motivos de cultura, religión, idioma, apariencia física, color de piel, situación migratoria u otras características, ha quedado consagrada en todas las instituciones básicas de derechos humanos.
Sin embargo, aunque la esclavitud y el apartheid hayan sido abolidos y se intenta construir un marco de interculturalidad, la Discriminación Racial está presente en muchos lugares y de muchas maneras: rechazo y odio al diferente, “etiquetar”, inventar bulos..., mermando así oportunidades, destruyendo vidas e impidiendo que millones de personas disfruten plenamente de sus derechos y libertades, al verse sometidas a detenciones arbitrarias, actos de violencia, por ser considerados distintos, invisibilización, limitación o denegación injustificadas de acceso a espacios públicos, en base a su apariencia, etc. Lo que crea un ambiente de miedos, prejuicios, desinformación...
Las crisis sociales y económicas suelen ser también caldo de cultivo de estas situaciones, propiciando un supuesto enemigo común “causante de todos los males”, al que culpabilizar y odiar.
Es hora de tomar conciencia de la realidad que vivimos. ¿No nos llevan todas estas consideraciones a pensar en las políticas migratorias que se están imponiendo y a las relaciones humanas que estamos cultivando, entre las que destacan la insolidaridad, la intolerancia o las barreras de todo tipo?