EUCARISTÍA POR LA PAZ-23 DE ABRIL
En estos últimos meses las relaciones internacionales se han ido tensando cada vez más, no se ha logrado que desaparezcan conflictos, se han incrementado con la guerra abierta en Irán y Líbano, si bien, en estos momentos existe una tregua que, Dios quiera, se convierta en una Paz justa, en la que los derechos humanos sean respetados por todos los gobernantes del mundo y no sean la fuerza sino la justicia quien dirija "nuestra casa Común"
Por eso, es necesario que sigamos orando por la paz. El papa León XIV, el pasado 12 de abril, tras el rosario por la paz, nos decía:
La oración de ustedes es expresión de esa fe que, según la palabra de Jesús, mueve montañas (cf. Mt 17,20). Les agradezco por haber aceptado esta invitación, reuniéndose aquí, junto a la tumba de san Pedro, y en otros tantos lugares del mundo para invocar la paz. La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor levanta. La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina. Basta un poco de fe, una pizca de fe, queridos hermanos, para afrontar juntos, como humanidad y con humanidad, esta hora dramática de la historia. La oración, de hecho, no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades, no es un analgésico para evitar el dolor que desata tanta injusticia. Es, en cambio, la respuesta más gratuita, universal y disruptiva a la muerte: ¡somos un pueblo que ya resucita! En cada uno de nosotros, en cada ser humano, el Maestro interior educa a la paz, impulsa al encuentro, inspira la invocación. ¡Alcemos entonces la mirada! ¡Volvamos a levantarnos de entre los escombros! y la esperanza que el mundo anhela ardientemente y que su pueblo siempre ha buscado; un pueblo que nunca se ha dejado vencer por las pruebas, porque está arraigado en ese sentido de solidaridad, acogida y comunidad con el que está tejida la vida cotidiana de millones de personas humildes y justas. Ellos son los fuertes, ellos son el futuro; quienes no se dejan cegar por el poder y la riqueza, quienes no sacrifican la dignidad de sus conciudadanos en favor de su propia fortuna personal o la de su grupo.
Es por esta necesidad de oración que el papa nos recuerda, que, desde la Comisión DIocesa de Justicia y Paz Madrid, os invitamos a asistir a la Eucaristía por la paz el próximo 23 de abril, en la parroquía del Buen Suceso ( C/Princesa 43) y una oración por la paz a los que no os sea factible.