LA PAZ COMIENZA CON LA DIGNIDAD: UNA LLAMADA GLOBAL A PONER FIN A LA TRATA DE PERSONAS
El pasado 8 de febrero se conmemoró el 12ª Jornada Mundial de Oración y Sensibilización contra la Trata de Personas, fecha en que se celebra la festividad de santa Josefina Bakhita, que fue declarada santa por san Juan Pablo II el 1 de octubre del año 2000.
Santa Bakhita nació, alrededor de 1869, en Darfur, famosa por las guerras que ha sufrido desde hace mucho tiempo, los campamentos de refugiados y ser una de las zonas más pobres del planeta. Fue raptada siendo una niña y vendida como esclava. Su niñez y juventud estuvo marcada por los malos tratos que recibió, hasta que, el 28 de noviembre de 1888, Turina Michieli, su “dueña” en esos años dejó a su hija y a Bakhita dejó a cargo de las hermanas Canossianas en Venecia.
Cuando regresó por ellas, Bakhita convertida al cristianismo se negó a abandonar a las hermanas, y fue gracias a la intervención de la madre superiora con el cardenal de Venecia que su “ama” europea y católica fue obligada por ley a dejarla con las hermanas; pues en 1889, un tribunal italiano dictaminó que, debido a que los británicos habían abolido la esclavitud en Sudán mucho antes del nacimiento de Bakhita y porque la ley italiana nunca había reconocido la esclavitud como legal, Bakhita nunca había sido legalmente una esclava. ¡Cuántas mujeres sufren de esclavitud ahora, cuando legalmente son mujeres libres en función de su dignidad como seres humanos e hijas de Dios!
Tras profesar se trasladó a Italia, donde Bakhita hizo las labores de cocinera, sacristana y portera. Su gentileza, su voz calmada y su sempiterna sonrisa se hicieron famosas en Vincenza y sus habitantes comenzaron a llamarla Sor Moretta, que significa “hermanita morena”. Su especial carisma y su fama de santidad se fueron haciendo notar entre las miembros de la congregación.
Una mujer santa que supo perdonar todas las humillaciones sufridas al encontrarse con el Señor, y que es reconocida como “Hermana Universal” título que hasta ese momento solo tenía san Francisco de Asís. Ella es la patrona de toda la humanidad sufriente que padece la trata de personas, que no deja de ser una esclavitud, aunque en teoría esté abolida.
Este año 2026, el papa León XIV nos deja este lema: “La paz comienza con la dignidad: una llamada global a poner fin a la trata de personas” y nos dice: “Lamentablemente, la misma lógica de dominio y desprecio por la vida humana alimenta también el flagelo de la trata de personas. La inestabilidad geopolítica y los conflictos armados crean un terreno fértil para que los traficantes exploten a los más vulnerables, especialmente a las personas desplazadas, a los migrantes y a los refugiados. Dentro de este paradigma resquebrajado, las mujeres y los niños son los más afectados por este comercio atroz.”
La actividad de la trata es repugnante e inhumana, porque cosifica a las personas sin tener en cuenta sus derechos más fundamentales ni su dignidad, por eso se trata de un delito de los más graves que se pueden cometer. Y, si nos preguntamos ¿por qué se hace? Hay que dar una respuesta doble.
Por parte de los traficantes por dinero, porque la trata de seres humanos mueve entre 7000 y 10.000 millones de dólares al año y afecta al menos a 4 millones de personas cada año, siendo la forma de trata detectada con más frecuencia es la explotación sexual (un 79%), aunque existen otras dos formas de explotación de personas: la que tiene como fin la explotación laboral y la aberrante trata para el tráfico de órganos.
Por otra parte, hay que denunciar que si este aberrante negocio es rentable para los que venden es porque hay colectivos que pagan, también en la “respetuosa” Europa de los Derechos Humanos, pues se calcula que 500.000 mujeres entran todos los años en Europa Occidental para ser explotadas sexualmente. Sor Juana Inés de la Cruz, una de las más importantes poetisas en lengua castellana ya en siglo XVIII, interpelaba a sus conciudadanos con estos versos:
¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
Porque si 500.000 mujeres son esclavizadas sexualmente en Europa, es porque hay muchos hombres y posiblemente también mujeres, que pagan por agredir sexualmente a esas mujeres.
Por eso como dice María Francisca Sánchez Vera, directora del departamento de trata de personas: “El momento de actuar es ahora. Estamos llamados a actuar. Que esta jornada de reflexión y oración pueda dar también sus frutos en obras y acciones, en compromiso, porque el momento preciso para actuar es ahora.”
En este mismo sentido, El papa Francisco nos decía: “No podemos hacernos los distraídos: todos estamos llamados a salir de cualquier forma de hipocresía, afrontando la realidad de que somos parte del problema. El problema no está en la vereda de enfrente: me involucra. No nos está permitido mirar hacia otra parte (7 de mayo de 2018).
Porque es: “tarea de todos crear concienciación para el compromiso de ayudar a los más débiles.” Mons. Javier Vilanova Pellisa Obispo Auxiliar de Barcelona. Miembro de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana y responsable del Departamento de Trata de Persona.
Pidamos a santa Josefina Bakhita que seamos capaces de librarnos de esta terrible lacra, que sepamos no mirar hacia otro lado y mañana, 11 de febrero, es una buena ocasión para hacerlo asistiendo a la vigilia de reflexión y oración contra la trata de personas, que tendrá lugar en la iglesia de san Juan de la Cruz (plaza de san Juan de la Cruz nº2), a las 20,30, y si no podemos asistir orando y reflexionando, para ello nos podemos ayudar del documento:
COMISIÓN EPISCOPAL PARA LA
PASTORAL SOCIAL Y PROMOCIÓN HUMANA
Subcomisión Episcopal para las
Migraciones y Movilidad Humana
Pilar de la Rosa
Voluntaria de la Comisión Diocesana de Justicia y Paz Madrid