UN TECHO DE PLÁSTICO EN UN CAMPO DE FÚTBOL.
Quizá no se pueda actuar con celeridad ante una crisis como la que está viviendo Ceuta, aunque muchos no lo entendamos, en especial en lo que se refiere a los menores y más aún a las niñas.
Ellas, y posiblemente también los niños aunque de ellos se hable menos, son vulnerables ante el hambre y las enfermedades, pero también ante los desalmados o bandas de trata que intentan, y a veces lo consiguen, vejarlas y violarlas, ante este drama solo hemos oído buenas palabras, parece que se quiere trasladar a quinientas niñas a la península anuque de momento no parece que se haya avanzado mucho, despues de tres semanas.
Ante la inacción de las autoridades, la actitud de los vecinos del barrio del Príncipe que vieron y actuaron, y con prontitus improvisaron en su campo de fútbol un lugar seguro para mujeres y niñas. Techo de plástico, colchonetas en el suelo, algo de comida todos los días, vigilacia día y noche para que nadie haga daño a las personas vulnerables que allí se cobijan.
Las condiciones son malas, muy malas, como en todo campo de refugiados, pero hay que reconocer que los vecinos lo están dando todo. Gracias a su solidaridad y esfuerzo esas niñas, esas mujeres están protegidas. Esos ángeles guardianes son un ejemplo para todos y todas, para el gobierno central y el Ceutí, para la oposición y las autonomías. Es como si con Jesús miraramos a la gente que va echando su óbolo en el templo, y llega una anciana y echa unas pocas monedillas, ella es la que ha dado todo, ella es a la que alaba Jesús, al igual que estará haciendo con los vecions del barrio del Príncipe.
Por eso, al menos, se merecen nuestro agradecimiento y oración para que no les fallen las fuerzas.
Un techo de plástico en un campo de fútbol no es nada, una miseria y, sin embargo, lo es todo.
Pilar de la Rosa
COmisión Diocesana de Justicia y Paz